Hacienda Santa María Regla: La Belleza Construida Sobre Plata y Poder
Hay lugares que parecen tranquilos, demasiado tranquilos.
Santa María Regla, en Huasca de Ocampo, Hidalgo, se levanta imponente entre piedra volcánica y agua que corre serena, sus arcos son majestuosos, sus muros, firmes, sus paisajes, perfectos para una fotografía.
Pero la historia que sostienen no es ligera.
Es la historia del poder legalizado.
I. Cuando el derecho protegía la riqueza, no la dignidad.
En el siglo XVIII, la Nueva España era una máquina de extracción, la plata fluía hacia Europa y sostenía al Imperio español, y en el centro de ese engranaje estaba Pedro Romero de Terreros, Conde de Regla, fundador de la hacienda.
Santa María Regla no fue una hacienda agrícola, fue una hacienda de beneficio, un complejo industrial donde se procesaba el mineral extraído de las minas.

aquí empieza la verdad incómoda:
Nada de esto era ilegal, el subsuelo pertenecía a la Corona, la Corona otorgaba concesiones, el concesionario explotaba, la Corona cobraba, el derecho colonial no protegía al trabajador, protegía la producción, el orden jurídico estaba diseñado para asegurar tributos, no justicia social.
Y eso nos obliga a entender algo fundamental:
La ley no siempre ha sido sinónimo de equidad. muchas veces ha sido estructura de poder.
