“Necesito sanar, cuídate mucho.”
Parece una despedida corta, pero en realidad encierra todo lo que no se pudo decir. Es el último suspiro de alguien que todavía ama, pero que ha entendido que seguir ahí, en ese lugar donde duele, ya no es amor… es autodestrucción.
Porque llega un momento en que el alma no puede seguir sosteniendo vínculos que la rompen. Donde uno ya no se siente visto, ni elegido, ni valorado. Donde las palabras bonitas ya no alcanzan para remendar las heridas que dejaron los actos. Y entonces, con la voz quebrada y el corazón lleno de amor, uno dice: “necesito sanar.”
Sanar no siempre significa olvidar. A veces significa aceptar que hay personas que amamos profundamente, pero que no saben quedarse sin lastimar. Que hay historias que no terminan por falta de amor, sino por exceso de dolor.
Y ahí está la contradicción más cruel: tener que alejarte de quien te da calma y tormenta al mismo tiempo.
“Cuídate mucho.”
No es una frase fría. Es una forma de decir “te sigo queriendo, pero esta vez me tengo que querer más a mí”.
Es desearle lo mejor a alguien, aunque no sea contigo. Es cerrar la puerta con lágrimas en los ojos y con un nudo en el alma, pero con la esperanza de que al otro lado, por fin, haya paz.
Sanar no es fácil. Es atravesar noches de insomnio donde la mente te traiciona con recuerdos, donde escuchas su risa en lugares donde ya no está, donde el corazón suplica volver, pero la razón te suplica quedarte contigo.
Sanar es aprender a perdonarte por todo lo que permitiste, por todo lo que diste creyendo que el amor lo podía todo.
“Necesito sanar, cuídate mucho.”
Es el adiós más valiente que existe. Es soltar sin rencor, marcharte sin venganza, y reconocer que mereces una versión de ti que no esté rota tratando de encajar en un amor que no supo sostenerte.
Porque sanar es volver a ti.
Es reconstruirte con ternura, sin culpas, sin prisa.
Es mirar atrás con gratitud por lo que aprendiste, y mirar adelante con fe en lo que vendrá.
Y aunque duela, aunque se sienta como si el alma se partiera en dos… ese adiós también es un acto de amor.
Amor propio. 💔