Todavía te amo, pero te dejo ir.
Sabes cuánto te amo, ¿verdad? Sabes cuántas veces te rogué que me trataras bien y me amaras mejor. Pero no te importó y me lastimaste de una manera que me hizo sentir sola incluso estando a tu lado. ¿Ves? Todavía te amo con todo mi corazón, pero ya no es suficiente para quedarme. El dolor se ha vuelto insoportable, y quizá lo mejor sea alejarme de la persona que más tristeza me causa.

Ya no volveré a pedir tu tiempo ni tu atención.
Ya no pediré que me tomes de la mano cuando estemos rodeados de gente.
Ya no pediré tus esfuerzos.
Ya no pediré que me hagas sentir especial.
Ya no pediré que me entiendas.
Ya no rogaré que no me mientas.
Ya no rogaré que me elijas por encima de los demás.
Y ya no rogaré que te quedes.

Te dejo ir, mi amor. No porque haya dejado de amarte, sino porque sentí que para ti yo era insignificante. Quizá, solo quizá, te des cuenta de mi verdadero valor el día que finalmente me marche