Conoce los síntomas del sarampión. Identificarlos a tiempo ayuda a protegerte a ti y a tu familia.
¡En caso de malestar, acude a tu centro de salud!
El sarampión no es solo una enfermedad “de la infancia”: es una de las infecciones más contagiosas del mundo. Para que te des una idea, si una persona enferma entra a una habitación, el virus puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que se haya ido. Y cualquier persona que no esté vacunada y entre a ese espacio tiene un 90% de probabilidad de contagiarse.
Lo sorprendente es que, a pesar de su agresividad, el sarampión se puede prevenir casi al 100% con una vacuna que es segura, gratuita y de alta eficacia. Pero cuando baja la vacunación en una comunidad, el virus aprovecha ese hueco y aparecen brotes que pueden causar complicaciones graves como neumonía, inflamación del cerebro e incluso la muerte.
Por eso la vacuna no solo te protege a ti: protege a toda la comunidad. Vacunarte es un acto de responsabilidad y cuidado hacia quienes te rodean, especialmente hacia bebés que aún no pueden recibir la primera dosis.