Día Internacional de la Enfermería, Otorgan reconocimiento a tan noble profesión

Hoy celebramos el Día Internacional de la Enfermería, el presidente Roberto Cabrera expresó: quiero manifestar mi respeto y admiración a las mujeres y hombres que dedican su vida a esta noble profesión, porque tienen en sus manos el poder de acompañarnos en los momentos de mayor fragilidad.
Quiero compartirles el mensaje que en días recientes brindó Nelly León Hernández, quien ha dedicado gran parte de su vida a ser enfermera y que con sus palabras nos deja ver lo que esta profesión representa.
Mis felicitaciones para todas y todos los que se dedican a la enfermería.

“Me siento orgullosa de compartir, a nombre de todos y todas las profesionales de enfermería, este mensaje en conmemoración al Día Internacional de la Enfermería.

Hoy me detengo un momento, no para correr por un pasillo, no para tomar signos vitales, sino para decir gracias.

Gracias a la vida, a mi familia, a mis maestros y a cada paciente que me permitió elegir y ejercer la enfermería.

Gracias por enseñarme lo que significa ser humana, elegí enfermería pensando que aprendería a poner inyecciones, a canalizar, a entender de los medicamentos y si aprendí todo eso, pero lo que realmente me enseñó está profesión fue a mirar a los ojos, a sostener una mano temblorosa durante las madrugadas, a entender que detrás de cada número de cama hay una historia, una vida, una familia esperando y un miedo que no se ve en el expediente.

La enfermería me quitó el privilegio de ser indiferente, me enseñó que el cuerpo duele, pero el alma también, y que muchas veces una conversación a medianoche cura más que un analgésico.

Gracias a los días difíciles, a los turnos dobles, a las guardias en días festivos, a la espalda cansada y a los pies que ya no sentía al final de cada jornada, porque gracias a esos días, entendí que la vocación no es un eslogan bonito: es quedarte cuando todos se van; es secarte las lágrimas en el baño y regresar con una sonrisa, porque alguien más te necesita entera. Cada paciente, cada familiar angustiado y cada pérdida que me marcó me fue puliendo y me recordó que no elegí una profesión fácil, elegí una profesión necesaria.

Gracias a mis compañeros y compañeras de batalla, que me enseñaron sin libros, solo con el ejemplo; a quienes me dijeron “tú puedes” cuando temblaba en mi primer procedimiento; a quienes me cubrieron 5 minutos para poder comer algo, y a quienes me abrazaron en momentos difíciles.

Somos un gremio que se sostiene entre sí, que se entiende con tan solo con una mirada en medio del caos. Gracias por recordarme que nunca estoy sola, aun cuando la responsabilidad pese toneladas.

Gracias a cada paciente: al adulto mayor que me llamó “mija” y me contó su vida entre nebulizaciones; a cada mamá primeriza que confío en mi cuando no sabía ni como cargar a su bebé; a cada paciente de oncología que me enseñó más de valentía que cualquier libro, y a quienes volvieron a casa caminando.

Los pacientes me dieron el título más importante, y no es el que colgué en la pared de mi casa, sino el que me dieron cuando dijeron: “Gracias, enfermera”.

Hoy entiendo que no elegí la enfermería; la enfermería me eligió a mí.

Colegas, si el uniforme blanco es símbolo de salud, su vocación es símbolo de humanidad. Que nunca les falte el orgullo de decir “Soy enfermera” o “Soy enfermero”, porque llevan en sus manos lo más valioso que tenemos: LA VIDA DE LOS DEMÁS.

Felicito con profundo respeto y admiración a cada colega, porque juntos representamos la vocación y el espíritu más noble de esta profesión.

Que su ejemplo siga inspirando a las nuevas generaciones a ejercer con vocación, pasión y ética profesional”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *