QUÉ DUELE MÁS, LA HERIDA DEL CUERPO O LA DEL CORAZÓN?

QUÉ DUELE MÁS, LA HERIDA DEL CUERPO O LA DEL CORAZÓN?
Preguntando a un soldado qué tan fuerte era una herida producida en el campo de batalla y cuánto tardaba en sanar, respondió: Dura mientras sientes el dolor y después queda la huella para toda la vida.
Después pregunté a un padre que había sufrido la partida de un ser querido y contestó: Duele desde el primer momento en que el daño marcó tu destino, y el sufrimiento no termina jamás, al contrario, sientes que día a día desgarra desde lo más profundo cualquier indicio de felicidad o armonía que pretendes tener.
Quiere olvidar, imaginar que no pasó, tratas de vivir otras emociones y cuando menos esperas, esta ahí, presente y lleno de recuerdos y dolor.
¿Qué será más fuerte entonces? Contestaron los dos, EL DOLOR DEL ALMA, porque llega para quedarse, cruel, siempre vivo, matando poco a poco el resto de nuestra vida sin tregua ni piedad.
Pregunté a una madre si aquel dolor mengua o si se acostumbra a vivir así, sin razonar contestó “es un dolor que vive en mi”.
Vives y vive en ti, sufres, lo lloras y sigue viviendo en ti, y cuando mueres aquel dolor muere contigo, no se desprende jamás de ti, ya hizo su misión, la más cruel que Dios encomendó: hacerte sentir en todo momento de tu existencia que está ahí y que no se irá jamás ni permitirá que te alejes de él.
Vívelo, siéntelo, súfrelo, llóralo, es tuyo y de nadie más, está contigo y así seguirá.
Pero no todo es tan oscuro como creemos, pues el dolor del alma nos enseña que debemos valorar siempre y a cada momento lo que permanece con nosotros, disfrutar cada instante de nuestra vida y la de nuestros seres queridos, ver el mundo con los ojos abiertos de felicidad, porque podrá llegar el instante en que esa armonía de paz se nuble con la eterna vivencia del dolor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *